
Cada noche, en la soledad de mi habitación, pienso en ti,
En tus besos, tus caricias, tu cuerpo ágil,
Tus dulces palabras de prohibido amor
En todo lo que habíamos soñado juntos,
Risas, susurros, locura infinita…
En esa frase que aún no pronunciaste de perdón.
Cada mañana, al despertar, pienso en ti.
Extiendo mi brazo buscando tu calidez, tu aliento
Pero no encuentro más que vacío y dolor.
Hoy, ajenas nuestras vidas, solitarias, amargas,
El alma hecha trizas, apenas sin esperanza,
El Aleph de esos sueños, se convierte en rencor…
Cada momento de mi vida, pienso en ti.
En lo que no fuimos, en lo que hubiésemos sido,
En que te había dado todo mi amor,
Mi cuerpo, mis manos, mi boca, toda yo tuya.
No supiste cultivarlo, el orgullo te venció,
Y clavaste un puñal a ciegas, hiriendo profundamente al corazón.
Cada canción que escucho me recuerda a ti,
Era cuestión de ser paciente, de comprender
Era cuestión de confiar, de entrar en razón,
La primavera siempre vuelve tras el duro invierno
No quedaba nada para que se cumplieran nuestros sueños,
Y hoy reiríamos juntos, olvidando mis miedos y tu temor…
Cada foto que veo, cada video, me llevan a ti.
Descubro tus manos, tu cabello lacio, tus gestos,
Tu mirada ardiente, nuestros besos, tu sexo amado, tu efusión,
Evoco momentos, sensaciones únicas, mil suspiros,
Noches de insomnio, galantes, intensas, un baile juntos…
Y olvido lo feo, lo que no hubo de ser, y me quedo sólo lo mejor.
Cuando me miro en el espejo, me veo en ti,
En lo que te deseaba, en lo que quería que fueras.
Y aunque derrotada y exhausta aún no pierdo la ilusión,
De que un día, completando este puzle de nuestras vidas,
construyas ese hogar tuyo y mío, el más dulce, el más cálido,
Para escapar del mundo, y ser felices, solos tú y yo…
Cada lágrima que derramo es por ti.
Por tu locura, por tus celos, por tu rebeldía,
Por tus dudas, por tus manías, por tu incomprensión
Por ese perdón que has pedido a otras,
Por no quererme lo suficiente, por tu resquemor,
Por no querer saber que la única que te amaba era yo.
Cada paso que doy hacia adelante, es por ti.
Para crecer, para aprender, para alcanzar mi meta.
Con firmeza, con entusiasmo, con devoción,
Para que puedas pedirme la luna, aunque tengas las estrellas
Para traerte el murmullo del viento, o el canto de un pájaro, si los deseas.
Para poner el mundo en tus manos, aunque ya tengas mi corazón.
Cada día de mi vida, pensaré en ti.
No tengo prisa, pase lo que pase, sabré esperar.
Despertaste mis sentidos y mi alma a la pasión,
y aunque la llama de ese fuego aún no se ha extinguido,
se atenúa, y duerme de nuevo, no importa el tiempo que sea,
cerrándose en mí misma, igual que cada noche el alhelí cierra su flor.
Como la bella durmiente, esperaba a su príncipe, te espero a ti.
En un sueño lánguido y profundo, mientras encuentras el camino.
Será largo y sinuoso, pero lo conseguirás con la fuerza del amor.
Igual que los arroyos siguen su cauce hasta juntarse en el río,
Sé que surgirás libre, renovado, hermoso, el mismo tú pero otro, mejor.
Me besarás y despertaré. Seré tu princesa para siempre, y caminaremos juntos, los dos…
(Mayte Gordo Cano - Febrero 2010)




