No hay nada más bonito que cerrar los ojos y sentir tu aliento sobre mi cuello, descubrir tu olor, escuchar tu voz susurrándome al oído...
No hay nada más hermoso que acariciar tu cuerpo esbelto y ágil, el roce de tu pecho contra mi pecho, las piernas entrelazadas, fundidos en uno sólo...
No hay nada más bello que mirarte cuando duermes despeinado, con la respiración tranquila, relajado, satisfecho...
Pero sin duda, lo mejor que tengo de ti, es tu sonrisa, y tu mirada, que sin hablar, lo dicen todo.(Octubre 2008)
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